martes, 08 de enero de 2008
"En Siang Mien, arte chino de la interpretación de la facies, destaca el remendón por su dureza de rostro en encofrado y por las cejas triangulares, que pertenecen a personas que actúan a la deriva: no les preocupa si los demás les entienden o no, e incluso en ocasiones extremas están dispuestas a pagar un alto precio sin motivo."

Zapatero, numerológicamente hablando –gran reserva del 60 es, de 4 de agosto para mayor abundamiento- es un 1 en sendero natal: (4+8+1+9+6+0) = 28; (2+8) = 10; (1+0) = 1: lo que explicaría que tamaña lumbrera haya llegado a gobernar un país. Siendo además de signo Leo aunque de Valladolid, esta característica coadyuvaría a sublimar su mandanga cetrina a parafernalia real. En Siang Mien, arte chino de la interpretación de la facies, destaca el remendón por su dureza de rostro en encofrado y por las cejas triangulares, que pertenecen a personas que actúan a la deriva: no les preocupa si los demás les entienden o no, e incluso en ocasiones extremas están dispuestas a pagar un alto precio sin motivo. La observación quiromántica revela que Z tiene el monte de la luna blando, poco consistente: es soñador y fantasioso, de buena imaginación, sonrosado. Para el horóscopo chino, el presidente es la rata. Las runas dan “raidha” al revés: “las rupturas son más probables que las reconciliaciones, esfuerzos para mantener el buen humor”.

En tirada de arcanos mayores me sale el colgado cabeza arriba, esto es, vuelto, junto a un loco boca abajo y la rueda de la fortuna. Su hexagrama del I Ching me indica el “caldero”, cómo no, el típico símbolo socialista: “lo de arriba fluye y llena lo de abajo, no hay tacha”. El oráculo del hueso ruandés arroja un pollino: el rebuzno consorte. El Tarot de los Ángeles me da san Rafael, que significa "Medicina de Dios", arcángel enviado para producir la ceguera a Tobías. La invocación Yoruba a Changó y Yemayá, con los cocos y para el rompimiento, me sale que ni matando mil pollos se levanta el muerto pues lo monta Bembé. En tirada de caracolas, todas las conchas boca arriba: rupturas, desmayos o grandes pérdidas, afonías corales. Me queda, por fin la lectura del iris –en un ojo de la cara, por favor- y eso sí que no lo cuento por si se diesen apuestas u otras porras.

Publicado por juan.sinmiedo @ 11:07
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